sábado, 25 de octubre de 2008


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martes, 21 de octubre de 2008



The Fabulous Wailers - The Fabulous Wailers At The Castle (1962)



Vamos a empezar esta historia con un ejercicio de imaginación, cojan la Cervical Relax y acomoden el respaldo del trabajo, echen la cabeza atrás, y si pueden cierren los ojos sin dormir la siesta. Bien, ahora intentamos imaginar una postal de California, recurrimos a los fidedignos Vigilantes de la Playa y no podemos sino imaginar soleadas playas, donde chicos rubios y chicas rubias de amplios senos se pasean patinando junto al mar. Un ambiente propicio para formar grupos de música y charangas variadas, desde luego. Ahora desplazamos nuestra mente unos cuantos kilómetros al Norte, al estado de Washington y en concreto a la ciudad de Tacoma. ¿Alguna imagen en su mente? Seguramente nada. Como mucho podemos imaginar que llueve mucho, que hace frio, y que preparar una barbacoa en el 742 de Evergreen Terrace no es una utopía. Para ser justos, y poniendo una mano en el pecho como en el coñazo del desfile, aseguramos que a principios de los sesenta esta pequeña ciudad tenía una de las escenas musicales más salvajes, febriles, enérgicas y demoledoras del momento.

Algunos (seguramente muy pocos) no le habrán hincado el diente a lo que ya contamos sobre el primer disco de los Sonics en este bloc. Un disco especialmente salvaje y chillón, e imprescindible en toda estantería con gusto por enciclopedias que no se consultan y recuerdos turísticos de Segovia. Desde luego, los Sonics no salieron de la nada, ya sea su sonido o su contrato discográfico. Para resolver la búsqueda de sus primeros pasos hay que recaer en otro grupo de Tacoma; formado por cinco peluquines con cierto apego a sus instrumentos y por la influencia del mejor Rock & Roll llegado de los cincuenta. A saber: Little Richard, Chuck Berry, Bo Didley, Fats Domino y la plana mayor del club del Misisipi.

Estos vividores se hacen llamar The Fabulous Wailers, y en el cambio de década de los cincuenta a los sesenta no hay grupo por la zona del Noroeste que no vaya a ver sus actuaciones o intenten tocar en los conciertos como hacen ellos. Su popularidad por la zona es notable, sus canciones instrumentales hacen vibrar hasta Ortega Cano en Mira Quién Baila, alguno de sus singles ya han llegado a oídos nacionales, pero el futuro es incierto por (sorpresa) falta de contrato discográfico. Como se suele hacer en momentos de crisis, nada mejor que buscar soluciones con una buena cumbre repleta de canapés. La propuesta ideal es clara y concisa: crear un sello discográfico propio y seguir la premisa que tuvimos muchos hasta que crecimos un poco, “háztelo tu mismo”. La idea es tan buena que nadie la apoya, y es gracias a Buck Ormsby (bajista del grupo) y a un amigo cantante de éste llamado Rockin’ Robin Roberts que nace el nuevo sello discográfico con el que se publicarían los discos de los Wailers y a la postre muchos grupos de la zona noroeste, “Etiquette Records”.

En orden: Dangel, Burk, Marush, Morrill y Greek enseñando al público un baile español llamado "Paquito el Chocolatero"

En estas, con el sello discográfico creado, urge grabar un álbum completo. Animados por la idea del nuevo álbum se deciden a grabar un disco en directo, concretamente en un club de Tacoma bien conocido por las farras nocturnas y que recibe el nombre de Spanish Castle (probablemente el mejor homenaje a este país después del disco de Tony Genil “España cuanto te quiero”). La banda que se subiría a las tablas estaría formada por el citado Ormsby al bajo, Rich Dangel con la guitarra, Mike Burk en la batería, Mark Marush al saxo y Kent Morrill en pianos y órgano. Para los acompañamientos vocales se rodean del viejo amigo Robin y Gail Harris, cantante de voz profunda que empezó a berrear con los Wailers a una edad semi-legal de trece años y que seguiría con ellos durante buena parte de los sesenta. Si lo desean, podemos imaginar lo que estábamos haciendo nosotros con trece años.

El concierto en el castillo comienza arrollador, una intro instrumental llamada “Wailers House Party” para seguir con el clásico garajero “Dirty Rober” y el alarde blues guitarrero de Rich Dangel en “So Ho Zay”. Robin Roberts aparece en sus canciones “Rosalie” o “Since You Been Gone” y la locura llega con la concatenación de instrumentales donde el grupo raya a una altura de vértigo; la batería en “Shivers” o “Sac O´Woe”, el sucio saxo y el piano en “Tall Cool One” (una de mis favoritas) o todo el grupo en “Limbo Twist” donde parecen un tren que no descarrila jamás. Para el fin de fiesta aparece Gail Harris, arrolladora en las versiones “All I Could Do Was Cry” e “Idolize You” con una voz que dejaría los cimientos del local tiritando. Para concluir el disco, una versión de Ray Charles cantada por Rockin´ Roberts, “Mary Ann”; y el clásico “Louie Louie”, convertida precisamente por los Wailers en el ritmo Rythm & Bluesero que hoy conocemos y que muchas bandas imitarían, en especial los Kingsmen que gracias a su versión serían los que se llevarían el bacalao del éxito y el dinero.

El disco funcionó bien de ventas, pero la mayor huella del grupo quedó con sus actuaciones en directo, para grupos como los Sonics, Paul Reverve y sus Raiders o a Jimi Hendrix, que no se perdía una de los Wailers y acabaría dedicando una canción al estallido garajero de aquellos tiempos con “Spanish Castle Magic”. Las bases de lo que debe ser el garaje quedan asentadas, y los cinco fabulosos serían los arquitectos sonoros del Pacific Northwest. No sabremos hasta donde habrá alcanzado la sombra de los Wailers, quizás hasta el inicio del punk, quizás hasta el grunge, quizás hasta…; solo los grupos que se declaran seguidores de los Wailers y la escuadra de Etiquette pueden decirlo.

Desde esta página tan chula (lamentablemente en cierre) se puede descargar el disco. Y desde aquí también. Su escucha es obligada.


lunes, 20 de octubre de 2008



The Fabulous Wailers - The Fabulous Wailers At The Castle (1962)


Vamos a empezar esta historia con un ejercicio de imaginación, cojan la Cervical Relax y acomoden el respaldo del trabajo, echen la cabeza atrás, y si pueden cierren los ojos sin dormir la siesta. Bien, ahora intentamos imaginar una postal de California, recurrimos a los fidedignos Vigilantes de la Playa y no podemos sino imaginar soleadas playas, donde chicos rubios y chicas rubias de amplios senos se pasean patinando junto al mar. Un ambiente propicio para formar grupos de música y charangas variadas, desde luego. Ahora desplazamos nuestra mente unos cuantos kilómetros al Norte, al estado de Washington y en concreto a la ciudad de Tacoma. ¿Alguna imagen en su mente? Seguramente nada. Como mucho podemos imaginar que llueve mucho, que hace frio, y que preparar una barbacoa en el 742 de Evergreen Terrace no es una utopía. Para ser justos, y poniendo una mano en el pecho como en el coñazo del desfile, aseguramos que a principios de los sesenta esta pequeña ciudad tenía una de las escenas musicales más salvajes, febriles, enérgicas y demoledoras del momento.


Algunos (seguramente muy pocos) no le habrán hincado el diente a lo que ya contamos sobre el primer disco de los Sonics en este bloc. Un disco especialmente salvaje y chillón, e imprescindible en toda estantería con gusto por enciclopedias que no se consultan y recuerdos turísticos de Segovia. Desde luego, los Sonics no salieron de la nada, ya sea su sonido o su contrato discográfico. Para resolver la búsqueda de sus primeros pasos hay que recaer en otro grupo de Tacoma; formado por cinco peluquines con cierto apego a sus instrumentos y por la influencia del mejor Rock & Roll llegado de los cincuenta. A saber: Little Richard, Chuck Berry, Bo Didley, Fats Domino y la plana mayor del club del Misisipi.

Estos vividores se hacen llamar The Fabulous Wailers, y en el cambio de década de los cincuenta a los sesenta no hay grupo por la zona del Noroeste que no vaya a ver sus actuaciones o intenten tocar en los conciertos como hacen ellos. Su popularidad por la zona es notable, sus canciones instrumentales hacen vibrar hasta Ortega Cano en Mira Quién Baila, alguno de sus singles ya han llegado a oídos nacionales, pero el futuro es incierto por (sorpresa) falta de contrato discográfico. Como se suele hacer en momentos de crisis, nada mejor que buscar soluciones con una buena cumbre repleta de canapés. La propuesta ideal es clara y concisa: crear un sello discográfico propio y seguir la premisa que tuvimos muchos hasta que crecimos un poco, “háztelo tu mismo”. La idea es tan buena que nadie la apoya, y es gracias a Buck Ormsby (bajista del grupo) y a un amigo cantante de éste llamado Rockin’ Robin Roberts que nace el nuevo sello discográfico con el que se publicarían los discos de los Wailers y a la postre muchos grupos de la zona noroeste, “Etiquette Records”.

En orden: Dangel, Burk, Marush, Morrill y Greek enseñando al público un baile español llamado "Paquito el Chocolatero"

En estas, con el sello discográfico creado, urge grabar un álbum completo. Animados por la idea del nuevo álbum se deciden a grabar un disco en directo, concretamente en un club de Tacoma bien conocido por las farras nocturnas y que recibe el nombre de Spanish Castle (probablemente el mejor homenaje a este país después del disco de Tony Genil “España cuanto te quiero”). La banda que se subiría a las tablas estaría formada por el citado Ormsby al bajo, Rich Dangel con la guitarra, Mike Burk en la batería, Mark Marush al saxo y Kent Morrill en pianos y órgano. Para los acompañamientos vocales se rodean del viejo amigo Robin y Gail Harris, cantante de voz profunda que empezó a berrear con los Wailers a una edad semi-legal de trece años y que seguiría con ellos durante buena parte de los sesenta. Si lo desean, podemos imaginar lo que estábamos haciendo nosotros con trece años.

El concierto en el castillo comienza arrollador, una intro instrumental llamada “Wailers House Party” para seguir con el clásico garajero “Dirty Rober” y el alarde blues guitarrero de Rich Dangel en “So Ho Zay”. Robin Roberts aparece en sus canciones “Rosalie” o “Since You Been Gone” y la locura llega con la concatenación de instrumentales donde el grupo raya a una altura de vértigo; la batería en “Shivers” o “Sac O´Woe”, el sucio saxo y el piano en “Tall Cool One” (una de mis favoritas) o todo el grupo en “Limbo Twist” donde parecen un tren que no descarrila jamás. Para el fin de fiesta aparece Gail Harris, arrolladora en las versiones “All I Could Do Was Cry” e “Idolize You” con una voz que dejaría los cimientos del local tiritando. Para concluir el disco, una versión de Ray Charles cantada por Rockin´ Roberts, “Mary Ann”; y el clásico “Louie Louie”, convertida precisamente por los Wailers en el ritmo Rythm & Bluesero que hoy conocemos y que muchas bandas imitarían, en especial los Kingsmen que gracias a su versión serían los que se llevarían el bacalao del éxito y el dinero.

El disco funcionó bien de ventas, pero la mayor huella del grupo quedó con sus actuaciones en directo, para grupos como los Sonics, Paul Reverve y sus Raiders o a Jimi Hendrix, que no se perdía una de los Wailers y acabaría dedicando una canción al estallido garajero de aquellos tiempos con “Spanish Castle Magic”. Las bases de lo que debe ser el garaje quedan asentadas, y los cinco fabulosos serían los arquitectos sonoros del Pacific Northwest. No sabremos hasta donde habrá alcanzado la sombra de los Wailers, quizás hasta el inicio del punk, quizás hasta el grunge, quizás hasta…; solo los grupos que se declaran seguidores de los Wailers y la escuadra de Etiquette pueden decirlo.

Desde esta página tan chula (lamentablemente en cierre) se puede descargar el disco. Y desde aquí también. Su escucha es obligada.

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domingo, 19 de octubre de 2008

The Fabulous Wailers - The Fabulous Wailers At The Castle (1962)

Vamos a empezar esta historia con un ejercicio de imaginación, cojan la Cervical Relax y acomoden el respaldo del trabajo, echen la cabeza atrás, y si pueden cierren los ojos sin dormir la siesta. Bien, ahora intentamos imaginar una postal de California, recurrimos a los fidedignos Vigilantes de la Playa y no podemos sino imaginar soleadas playas, donde chicos rubios y chicas rubias de amplios senos se pasean patinando junto al mar. Un ambiente propicio para formar grupos de música y charangas variadas, desde luego. Ahora desplazamos nuestra mente unos cuantos kilómetros al Norte, al estado de Washington y en concreto a la ciudad de Tacoma. ¿Alguna imagen en su mente? Seguramente nada. Como mucho podemos imaginar que llueve mucho, que hace frio, y que preparar una barbacoa en el 742 de Evergreen Terrace no es una utopía. Para ser justos, y poniendo una mano en el pecho como en el coñazo del desfile, aseguramos que a principios de los sesenta esta pequeña ciudad tenía una de las escenas musicales más salvajes, febriles, enérgicas y demoledoras del momento.

Algunos (seguramente muy pocos) no le habrán incado el diente a lo que ya contamos sobre el primer disco de los Sonics en este bloc. Un disco especialmente salvaje y chillón, e imprescindible en toda estantería con gusto por enciclopedias que no se consultan y recuerdos turísticos de Segovia. Desde luego, los Sonics no salieron de la nada, ya sea su sonido o su contrato discográfico. Para resolver la búsqueda de sus primeros pasos hay que recaer en otro grupo de Tacoma; formado por cinco peluquines con cierto apego a sus instrumentos y por la influencia del mejor Rock & Roll llegado de los cincuenta. A saber: Little Richard, Chuck Berry, Bo Didley, Fats Domino y la plana mayor del club del Misisipi.Estos vividores se hacen llamar The Fabulous Wailers, y en el cambio de década de los cincuenta a los sesenta no hay grupo por la zona del Noroeste que no vaya a ver sus actuaciones o intenten tocar en los conciertos como hacen ellos. Su popularidad por la zona es notable, sus canciones instrumentales hacen vibrar hasta Ortega Cano en Mira Quién Baila, alguno de sus singles ya han llegado a oídos nacionales, pero el futuro es incierto por (sorpresa) falta de contrato discográfico. Como se suele hacer en momentos de crisis, nada mejor que buscar soluciones con una buena cumbre repleta de canapés. La propuesta ideal es clara y concisa: crear un sello discográfico propio y seguir la premisa que tuvimos muchos hasta que crecimos un poco, “háztelo tu mismo”. La idea es tan buena que nadie la apoya, y es gracias a Buck Ormsby (bajista del grupo) y a un amigo cantante de éste llamado Rockin’ Robin Roberts que nace el nuevo sello discográfico con el que se publicarían los discos de los Wailers y a la postre muchos grupos de la zona noroeste, “Etiquette Records”.
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Lorem ipsum efficiendi delicatissimi ut sea, mollis insolens accommodare eos eu, no eum explicari imperdiet incorrupte. Sit id quot brute. Ne duo duis apeirian hendrerit. His an mundi ubique erroribus, mel vero decore indoctum ei, in ipsum vidisse sit. Vide veri atqui his ei. Utinam iriure platonem an has, cum te amet persecuti sadipscing.
Graece apeirian invenire et vis, sit platonem splendide cu, sonet latine persequeris est ne. Et vis modus habemus, nam timeam utroque ea. Dolore labore ea quo, vis dignissim deseruisse argumentum ex. Eum et accusata persecuti, cu est feugiat appareat indoctum, ne malis disputando nam.

Quo agam mentitum gloriatur an, legimus luptatum urbanitas qui et. Appareat persequeris sit ad, ei sit quas tation mediocritatem, no vis dicant singulis. Nam ex ridens fuisset minimum, percipit vituperatoribus dicunt an vix. Omnesque efficiendi pri ex. Cu vix saepe sensibus, mei no doctus percipit. At cum tota veritus omnesque, ut vel decore nonummy definiebas. Cu mel elit copiosae, volumus voluptaria no eos.

Has ne velit everti, vide atqui dignissim eu sed. Stet clita utinam cum no. Sit unum delicata id, vel ne ubique oportere. Fugit apeirian ei eam, in usu ludus ridens.

Sea in scripta corpora. Nam at primis ridens tritani. Cu illum ornatus dolores eum, an altera assentior sit, te noluisse consectetuer mea. Agam omnis sit at, hinc laudem sadipscing ei qui.

Mel ad tale semper consequat, mutat bonorum torquatos ei eum. Pri an duis putent denique. Et pro iuvaret placerat, per repudiandae conclusionemque ei. Postea similique eam no, eu nec vituperatoribus antiopam necessitatibus.

Mel ex maiorum platonem, eu vim facilis persequeris. Te qui dolor populo quodsi, dicit malorum labitur eos ex, at ferri viris discere eos. Et est debitis hendrerit, enim lorem scripta eu vim. Usu cu aeterno volumus propriae, quo audiam scripserit ex.

Cum cu dicta integre inimicus, an est alii justo. Vis et cibo ludus timeam. Ex qui melius fabulas adversarium, ei nec erroribus mnesarchum. Civibus indoctum mediocrem et vim, an integre legimus lucilius eum, an omnium ornatus inciderint duo. Has no modus salutatus necessitatibus.

Accusam posidonium et qui, eum eros noster offendit ut. Quo eu legere atomorum constituam. Erat eligendi petentium ad eos, cu labores molestie sit. No sit tation partiendo principes.

Vis ne harum inermis, ei iusto platonem nam, an qui alii ubique. Usu dicunt abhorreant disputationi ea. Commune detraxit adipiscing id est, ea eum latine expetenda. Copiosae facilisis vis et, eos cu stet consetetur. Et lucilius deserunt antiopam eum.

Probando

Lorem ipsum errem prodesset ad ius, utamur partiendo intellegam pri an. Alii constituto temporibus quo an, mei ut omittam verterem efficiantur, sea vitae denique adversarium ea.

Id vis eleifend electram iudicabit, ne dicant molestiae usu, blandit vivendum ei nam. Soluta detraxit splendide vix et, quo an debet elitr vidisse. Ius ea epicuri gloriatur adolescens, ne exerci dolorem sed. Nec no singulis salutatus molestiae. An nusquam torquatos his, no probo ornatus vocibus eos. Mel ei iudico veritus antiopam, eam ad possim nusquam honestatis, ut mei eius rebum fierent.
Cu esse iracundia duo, cu nec movet mnesarchum eloquentiam. Debitis denique efficiendi vis et, has ea inani liber inermis, has ei habeo euismod lucilius. Illud dolor referrentur cu pro. Iudico vidisse voluptaria sea te, graecis delicatissimi ut vis. Ad sit vidit detracto fabellas, eum iusto nihil nonummy eu, blandit atomorum tractatos at mei. No elitr audire perpetua per, mea no saepe altera philosophia, pri vidisse qualisque splendide an. Eos iriure efficiantur no, in erat percipitur vix, quo at aeque luptatum liberavisse.
Vel ut mandamus indoctum consectetuer, quidam mediocrem expetendis ei sed. Mea eu enim numquam rationibus. Consul philosophia id his, ut tincidunt abhorreant nec. Ius dicta recusabo in, error sonet dissentiunt nec no. An est essent adolescens, prima mollis debitis est cu, id pri quot ubique instructior. Mei solet dolorem id. Ut sit quis suas melius.
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Unum kasd probo id pri, sumo labore eligendi cu vel, vim wisi doctus id. Ut meis nemore appetere vel, ipsum fierent iracundia ei pro, vel velit omittam salutatus cu. Ei graeci everti constituam per, at nusquam eligendi forensibus mei. Meliore atomorum nec et. Ad iriure eruditi est, philosophia consectetuer qui et, an aliquid dolores sadipscing pro.
Eum natum libris ornatus cu, dicit habemus reprimique te mei. Pro sale similique pertinacia ex, id nam falli soluta, ad vix bonorum eligendi facilisi. Has quando dignissim voluptaria ei, his blandit albucius theophrastus ex, melius alienum torquatos mei ne. Soluta conclusionemque sed at. Cu ius nihil graece concludaturque, usu ipsum harum nusquam in.
Usu an albucius legendos honestatis. Id duo simul everti euripidis, veri invidunt prodesset ei qui. Ad sit mutat graecis invidunt, nam scriptorem disputando ut, no nisl dolorum eligendi qui. Pri ei munere eligendi signiferumque. Modus alterum eligendi nec eu, an eos munere legere, ea per ferri facer debitis. Vim amet docendi at, paulo aliquam deleniti te cum, altera argumentum dissentiet ut his.
Lorem ipsum efficiendi delicatissimi ut sea, mollis insolens accommodare eos eu, no eum explicari imperdiet incorrupte. Sit id quot brute. Ne duo duis apeirian hendrerit. His an mundi ubique erroribus, mel vero decore indoctum ei, in ipsum vidisse sit. Vide veri atqui his ei. Utinam iriure platonem an has, cum te amet persecuti sadipscing.

Graece apeirian invenire et vis, sit platonem splendide cu, sonet latine persequeris est ne. Et vis modus habemus, nam timeam utroque ea. Dolore labore ea quo, vis dignissim deseruisse argumentum ex. Eum et accusata persecuti, cu est feugiat appareat indoctum, ne malis disputando nam.

Quo agam mentitum gloriatur an, legimus luptatum urbanitas qui et. Appareat persequeris sit ad, ei sit quas tation mediocritatem, no vis dicant singulis. Nam ex ridens fuisset minimum, percipit vituperatoribus dicunt an vix. Omnesque efficiendi pri ex. Cu vix saepe sensibus, mei no doctus percipit. At cum tota veritus omnesque, ut vel decore nonummy definiebas. Cu mel elit copiosae, volumus voluptaria no eos.

Has ne velit everti, vide atqui dignissim eu sed. Stet clita utinam cum no. Sit unum delicata id, vel ne ubique oportere. Fugit apeirian ei eam, in usu ludus ridens.

Sea in scripta corpora. Nam at primis ridens tritani. Cu illum ornatus dolores eum, an altera assentior sit, te noluisse consectetuer mea. Agam omnis sit at, hinc laudem sadipscing ei qui.

Mel ad tale semper consequat, mutat bonorum torquatos ei eum. Pri an duis putent denique. Et pro iuvaret placerat, per repudiandae conclusionemque ei. Postea similique eam no, eu nec vituperatoribus antiopam necessitatibus.

Mel ex maiorum platonem, eu vim facilis persequeris. Te qui dolor populo quodsi, dicit malorum labitur eos ex, at ferri viris discere eos. Et est debitis hendrerit, enim lorem scripta eu vim. Usu cu aeterno volumus propriae, quo audiam scripserit ex.

Cum cu dicta integre inimicus, an est alii justo. Vis et cibo ludus timeam. Ex qui melius fabulas adversarium, ei nec erroribus mnesarchum. Civibus indoctum mediocrem et vim, an integre legimus lucilius eum, an omnium ornatus inciderint duo. Has no modus salutatus necessitatibus.

Accusam posidonium et qui, eum eros noster offendit ut. Quo eu legere atomorum constituam. Erat eligendi petentium ad eos, cu labores molestie sit. No sit tation partiendo principes.

Vis ne harum inermis, ei iusto platonem nam, an qui alii ubique. Usu dicunt abhorreant disputationi ea. Commune detraxit adipiscing id est, ea eum latine expetenda. Copiosae facilisis vis et, eos cu stet consetetur. Et lucilius deserunt antiopam eum.

domingo, 5 de octubre de 2008

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Lorem ipsum efficiendi delicatissimi ut sea, mollis insolens accommodare eos eu, no eum explicari imperdiet incorrupte. Sit id quot brute. Ne duo duis apeirian hendrerit. His an mundi ubique erroribus, mel vero decore indoctum ei, in ipsum vidisse sit. Vide veri atqui his ei. Utinam iriure platonem an has, cum te amet persecuti sadipscing.

Graece apeirian invenire et vis, sit platonem splendide cu, sonet latine persequeris est ne. Et vis modus habemus, nam timeam utroque ea. Dolore labore ea quo, vis dignissim deseruisse argumentum ex. Eum et accusata persecuti, cu est feugiat appareat indoctum, ne malis disputando nam.

Quo agam mentitum gloriatur an, legimus luptatum urbanitas qui et. Appareat persequeris sit ad, ei sit quas tation mediocritatem, no vis dicant singulis. Nam ex ridens fuisset minimum, percipit vituperatoribus dicunt an vix. Omnesque efficiendi pri ex. Cu vix saepe sensibus, mei no doctus percipit. At cum tota veritus omnesque, ut vel decore nonummy definiebas. Cu mel elit copiosae, volumus voluptaria no eos.

Has ne velit everti, vide atqui dignissim eu sed. Stet clita utinam cum no. Sit unum delicata id, vel ne ubique oportere. Fugit apeirian ei eam, in usu ludus ridens.

Sea in scripta corpora. Nam at primis ridens tritani. Cu illum ornatus dolores eum, an altera assentior sit, te noluisse consectetuer mea. Agam omnis sit at, hinc laudem sadipscing ei qui.

Mel ad tale semper consequat, mutat bonorum torquatos ei eum. Pri an duis putent denique. Et pro iuvaret placerat, per repudiandae conclusionemque ei. Postea similique eam no, eu nec vituperatoribus antiopam necessitatibus.

Mel ex maiorum platonem, eu vim facilis persequeris. Te qui dolor populo quodsi, dicit malorum labitur eos ex, at ferri viris discere eos. Et est debitis hendrerit, enim lorem scripta eu vim. Usu cu aeterno volumus propriae, quo audiam scripserit ex.

Cum cu dicta integre inimicus, an est alii justo. Vis et cibo ludus timeam. Ex qui melius fabulas adversarium, ei nec erroribus mnesarchum. Civibus indoctum mediocrem et vim, an integre legimus lucilius eum, an omnium ornatus inciderint duo. Has no modus salutatus necessitatibus.

Accusam posidonium et qui, eum eros noster offendit ut. Quo eu legere atomorum constituam. Erat eligendi petentium ad eos, cu labores molestie sit. No sit tation partiendo principes.

Vis ne harum inermis, ei iusto platonem nam, an qui alii ubique. Usu dicunt abhorreant disputationi ea. Commune detraxit adipiscing id est, ea eum latine expetenda. Copiosae facilisis vis et, eos cu stet consetetur. Et lucilius deserunt antiopam eum.

sábado, 27 de septiembre de 2008

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Lorem ipsum vim ut utroque mandamus intellegebat, ut eam omittam ancillae sadipscing, per et eius soluta veritus.

Piribi probando

Piribiiiii

Accusam posidonium et qui, eum eros noster offendit ut. Quo eu legere atomorum constituam. Erat eligendi petentium ad eos, cu labores molestie sit. No sit tation partiendo principes