martes, 10 de marzo de 2009


Sala Sol (Madrid) - Aproximadamente el 13-2-2009


Auspiciado por las buenas directrices provenientes del enano buceador y su cuadrilla de celebérrimos comentaristas, un servidor se sintió en el deber de acudir a una de las citas más originales que se pueden contemplar en algunas fanegas a la redonda. Se trata de Los Coronas, un grupo de mediada la península cuyo placer musical es mezclar el Surf con la música fronteriza mejicano-americana con un toque de Spaguetti Western. Y aunque creas que esto es un plato de Ferran Adriá, no lo es, es la mezcla musical de cinco Malasañeros que llevan dieciocho años al frente de un grupo que presentaba lo que es su último disco, El Baile Final de Los Locos y Los Cuerdos.


La mirada de David a Fernando es presagio del momento intimo que vivirán un poco más tarde

Aunque el propio grupo se cachondee de su asignada etiqueta musical de Surf-Rock, nos sirve de partida para definir un poco mejor lo que hace esta banda de malabaristas del espectáculo. Principalmente hacen lo que muchos grupos: salen al escenario, tienen instrumentos musicales y se ponen a tocar. La novedad para lo que suele ser un concierto radica en que sus canciones son puramente instrumentales, y que nada más comenzar el concierto realizan una versión del Radioactivity de Kraftwerk. A partir de ahí se suceden canciones de puro ritmo a lo Dick Dale (si, el de Pulp Fiction) que va dejando al personal quemando zapatillas pese a que uno no está en el Sur de California y que la playa más cercana sea la que está en la carretera hacia el Monte del Pardo.

Apoteósico final en el que intentaban reparar las bombillas con sus instrumentos

Por el grupo pasan Fernando Pardo que ejerce de hablador y guitarrista, dando pausas al concierto con gracia y humor, haciendo mucho más ameno el descanso de instrumentales con trompeta. Javi Vacas es el que aguarda por el fondo del escenario con una sección de bajo increíble. Robbie Lozano es el batería más alejado del fondo del escenario desde tiempos de antaño, al que el grupo se tuvo que adaptar para que este amante de los ritmos complicados disfrutase un poco. David Krahe se va batiendo en duelos guitarreros con Fernando Pardo hasta que tienen que intercambiar manos con mástiles, los pies con las caderas, los riñones con el omoplato y uno detrás de otro (si no lo entienden vean fotografía adjunta) tocando compenetrados sus instrumentos, musicales se entiende. Por último, la novedad tiene de nombre Evgeni Riecmkalov, que es ucraniano, toca la trompeta, en un grupo español, que hace música Surf (a orillas del Manzanares), de aires mixto mejicano, a la limón de un sonido de la cabra cañí y que realiza cambios de tercio toreros como si hubiera aprendido durante toda su vida a la sombra de un tendido en Las Ventas, todo un compendio de influencias.

Aunque pretendan que la gente les grite machotes, la cara de Fernando Pardo denota gusto y placer culero

Lo cierto es que las dudas de un concierto instrumental son disipadas en poco tiempo, Los Coronas es un grupo altamente recomendable para ver en directo y si un mafioso como Steve Van Zandt es un confeso fan y editor de sus discos en Estados Unidos, puede que alguna química especial tengan. Porque al igual que la mafia, resultan ser tremendamente adictivos.

Evgeny, un tío con klase y de la zona más flamenca de Ucrania



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