viernes, 13 de marzo de 2009


Young-Holt Unlimited - Plays Superfly (1973)



El otro día pensando sobre aquel ministro japonés con una tajada de sake similar al guión de una película de Mariano Ozores reflexioné sobre algo que no tenía ningún parecido con lo anterior: Hacía bastante tiempo que no se hablaba por estos lares de ningún disco negroide funk, y pese a que últimamente no hayan sido días de buenas acciones sociales (intenté robar una piruleta a un niño o agredí a un perro que estaba tranquilamente leyendo El Mundo) quería demostrar que aún me quedaba algo de Alma. El remiendo se llama Young-Holt Unlimited y un disco realmente cuidadoso en el que repasan de forma instrumental y a su manera el Superfly del admirado Curtis Mayfield.


Cartel promocional de Emidio Tucci rechazado para el "Ya es Primavera Jazz en El Corte Inglés"

Bajo una infame portada estilo cajón de ofertas de mercadillo musical; en la que los capos de esta formación, Eldee Young e Isaac “Redd” Holt, posan simulando que sus micrófonos son armas adquiridas a secuaces de Al Capone; se esconde una formación que estuvo durante veinte años en el circuito de Jazz-Soul que dio Chicago a principios de los sesenta. Ciudad que acogió a Curtis Mayfield en sus ventosas calles y partícipe del género cinematográfico más chusco de los setenta, el Blaxpotation, que enseñó a la muchedumbre a como había que vivir del lujo que suponen los abrigos de pelo, las cadenas de oro con el símbolo del dólar y por supuesto drogas y armas a doquier como modo de subsistencia en tiempo de crisis (vaya, tiene cierto parecido a las inmobiliarias hispanas), pero con alguna banda sonora realmente presentable.


La facultad de enfermería en los años sesenta, se nota quien iba a estudiar y quien esconde botellas de Dyc bajo el micrófono cabelludo

Yendo al lío: La sabiduría adquirida por Young (bajista) y Holt (batería) durante sus largos años de aprendices de Jazz en los cincuenta les hace rodearse bastante bien para este “toqueteando Superfly” que sería su disco de despedida. Especialmente notoria es la aportación de Ken Chaney en el piano eléctrico que le da sonido Funky al álbum. En la primera cara del disco se encuentran las cuatro versiones del Superfly: “Freddie´s Dead”, “Give Me Your Love”, “Pusherman” y “Superfly”, todas ellas un interesante punto de vista de las originales, pero huérfanas de la guitarra de Curtis se antoja difícil que superen al gran maestro. En el disco también cabe destacar una composición llamada “Hey Pancho” (sí, el título suena a llamada perruna) y una alucinógena canción de Chaney llamada “Mystical Man”. Un disco elegante, íntegro, con unos ejecutores de primera pero sobre todo una escucha muy curiosa para fans del Superfly, aunque no tan redondo como esa gran obra maestra que conseguía que una película mala fuese aun peor cuando se la comparaba con su banda sonora.


Se agradece al señor Efraín “Purple Rain” que nos pasara amablemente el vinilo a calidad emepetrística, para ello solo tuvo que renunciar a visitar una Jam Session basada en otra Jam Session Funk. Aun así agradecemos su trabajo tan poco remunerado por nuestra parte.


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