Songs From Northern Britain (Teenage Fanclub) y Pink Moon (Nick Drake)
Por si alguien no lo ha notado se informa: Ha llegado esa época en la que los capullos vuelven a estar en flor llamada frescamente como primavera. Algunos piensan que es una época feliz, otros que es una mierda tener alergia y padecer el síndrome de Lisa cuando viaja a Cypress Creek. Para los lectores altos en hormonas es una buena época, porque incluso Lydia Bosh cobra un atractivo inesperado y las féminas descubren que algún jersey invernal camufló al verdadero súper héroe que habitaba en él. Como en garajeland somos un tanto indefinidos pensamos que la mejor manera de reconocer la felicidad es de dos formas: La primera con un disco alegre, y la segunda con uno que te haga pensar en el suicidio o de recogerte tanto como un insecto bola (no sé si existirá pero el mundo animal siempre se me dio bastante mal, aunque intentara ver el Waku Waku). Aunque algo en común tienen los discos que vamos a hablar, son dos joyas muy bien esculpidas.
"Más o menos Nick Drake era de esta altura, musicalmente tiene que venir Romay para explicarlo" Los escoceses no deberían preocuparse, también son gigantes.
Del primero ya se habló por aquí, es el Songs From Northern Britain de los Teenage Fanclub. Un grupo debilidad en garajeland y de Tomás Verléin, que se trabajó un artículo solo a la altura de una persona que cumple años un dos de Abril y otra vez dos días después. Poco que añadir a dicho artículo; es un disco que alegra el día, puro Pop y Powerpop de unas melodías y unas voces que lo hace más delicioso que una buena torrija de estas fechas. Como en aquel momento no se subió a compartir lo hacemos ahora, pero insisto y me reitero: léete al bueno de Tomás y sus disertaciones sobre el álbum de los Fanclub si quieres ampliar tus conocimientos Wikipédicos.
Un tío genial como músico y además elegante, pero sus dos metros de estatura le hacían comprarse los trajes en la misma tienda que Camps
El segundo no es precisamente alegre, se podría decir que es angustioso, pese a la calidez de voz de Nick Drake el Pink Moon termina sumiendo en una especie oscuridad bastante introspectiva. Cuenta la leyenda sobre este disco, que Nick Drake al terminar la grabación del mismo estaba en el avanzado estado depresivo que le llevaría poco después al suicidio, ante su inseguridad con la calidad de las grabaciones que había hecho se pasó por las oficinas de Island Records dejando los masteres a modo de mano anónima y desapareciendo de allí sin ni siquiera explicar el contenido de aquellas cintas. Ante el regalo que se me hizo (y me ultrajó) de una guitarra acústica por parte de miembros presenciales en este bloc dije que mi sueño sería interpretar (más o menos) este Pink Moon, al poco mi cabeza cobró sentido y entendió que era imposible superar el nivel de Nick Drake en esta Luna Rosa, acompañado solo por su guitarra, por su voz y por los fantasmas que le carcomían el interior y nos privó de su clase con tan solo tres discos editados.
Ahora tienes cuatro posibilidades a tu alcance para sobrellevar un día primaveral, nosotros solo dejamos algo de música.
Contraseña: peluquin
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